
Ahora veo las cosas de otro color, de otra manera. Sin tí, todo ha cambiado. Mi mundo está más vacío, mis días son más largos, y mis madrugadas eternas. Echo de menos tu rostro, tu pelo, tus manos, tu cuerpo.Sentirte cerca, muy cerca. En lo más profundo de mi ser comprendo que sigues estando en mi corazón. Pero te echo de menos a tí, tu presencia.
Sin tus besos, sin tus caricias, sin tus dulces susurros al amanecer no soy la misma de antes. Soy alguien más triste, una persona que vaga sin rumbo, sólo esperando que todo esto no sea verdad, esperando algún día salir de la horrible pesadilla de tu ausencia.
Anhelo el día en que me despierte y te descubra acurrucado a mi lado, mirándome con esos ojos azules como el mar, moviendo tus labios al son de un "Te quiero". Pero en el fondo sé que ese día nunca llegará. No, no puedo hacerme ilusiones.No debo. Te fuiste, y te fuiste para siempre. No hay remedio. Sin embargo, me cuesta comprender que alguien tan lleno de vida se pudiera marchar. He de aprender que la razón no alcanza a entender ciertas cosas, simplemente tengo que asumir lo que viene. Pero no puedo. La tristeza me embarga cada vez pienso en la última vez que te ví. Tumbado en la cama del hospital, rodeado de cables, yo te suplicaba que no te fueras, que no me dejaras. Tu expresión me lo decía todo, no hacían falta palabras. Estabas luchando por seguir adelante, por estar junto a mí, junto a los tuyos. Te aferrabas a la vida con todas tus fuerzas, pero éstas no fueron suficientes. En el último momento, justo antes de que expiraras, me pareció que intentabas susurrarme algo. Creo que era un "Te quiero", aunque tal vez fuera fruto de mi imaginación. Estaba demasiado embargada por la tristeza y la desesperación para poder ver con claridad.
Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que sin tí no soy ni la mitad de lo que era antes. Pero en realidad tú no te has ido. Siempre vivirás en mi recuerdo, y sé que eso es un tesoro sagrado que nadie jamás me podrá quitar. Aunque sea dura la vida sin tí, siempre te estaré recordando, rindiéndote tributo como sólo tú te mereces. Nunca nadie podrá borrarte de mi memoria, y sé que desde donde estés, me ayudas a seguir hacia delante, caminando hacia el futuro. Un futuro incierto todavía, empañado por la tristeza, pero un futuro al fin y al cabo.
Gracias por todo.


